¿De dónde viene el nombre “Cristo”?

Algunos lo escriben como “Jesús Cristo” y otros como “Jesucristo”, ambas formas son válidas para referirse al rey de reyes, el mesías, el salvador, quien pagó por nuestros pecados para liberarnos, el verdadero hijo de Dios. Sabemos que Jesús es el nombre, pero ¿Qué ocurre con “Cristo”? ¿Es su apellido? Pensar que es su apellido no tiene mucho sentido para la época y tampoco si consideras que nunca se menciona “Cristo” junto al nombre de José o María.

En este artículo exploraremos un poco sobre este interesante tema que muchos desconocen, a pesar de que lo tienen presente a diario en su vida cotidiana. Aquí te daré respuesta sobre el origen de la palabra “Cristo” en el nombre de nuestro señor Jesús.

Transcripción y Traducción

Para comenzar, lo mejor es abordar el concepto de la traducción y transcripción. En la traducción lo que se busca es captar, lo más que se pueda, todo el significado del texto, traduciendo palabra por palabra y relacionándolas entre sí dentro de un contexto lógico que concuerde con el origen del escrito.

En muchos casos, los profesionales dedicados a esta compleja tarea se ven en la necesidad de hacer traducciones, no con palabras exactamente traducidas, sino con palabras similares que no alteren el mensaje del idioma original del texto, pero que mantengan una mejor semántica en el idioma al que se traduce. Esto ocurre principalmente cuando se trata de títulos y nombres, y es lo que se conoce como transcripción.

Un ejemplo de transcripción más claro es en el caso del nombre del apóstol “Pedro”, el cual se genera como resultado de la transcripción del nombre de origen griego, “Petros”, lo que se traduce literalmente como “Roca”. Para los traductores no tenía sentido utilizar el significado exacto de la palabra como un nombre, así que decidieron utilizar uno existente en el castellano como “Pedro”, por la razón de que suena similar al de origen griego.

Pero en el francés, ese mismo nombre sí fue traducido literalmente, obteniendo el nombre “Pierre”, que también significa “Roca”. En este caso, los traductores decidieron hacer una traducción, más no una transcripción.

Esto evidencia que no existe una regla cuando se trata de traducir o transcribir, solo se trata de lo que consideraron mejor los traductores bíblicos para cada caso en particular.

Septuaginta

Ahora llega el momento de entrar en el contexto histórico de las traducciones de la Biblia. A la primera traducción de las sagradas escrituras, realizada en el año 250 AC, se le conoce como Septuaginta (o LXX), la cual es la que se realizó para el Antiguo Testamento, en el que se tradujo del hebreo al griego. Esta traducción tiene una gran influencia en el mundo occidental y es de mucha importancia para las traducciones siguientes, sobre todo porque casi todos los escritores del Nuevo Testamento utilizaron muchas referencias de ella para basarse en el Antiguo Testamento y no prestaban atención al texto original escrito en hebreo.

Transcripción y traducción en la Septuaginta

Como te mencioné anteriormente, los efectos inmediatos de la Septuaginta se pueden observar en la redacción del Nuevo Testamento, donde los escritores se vieron afectados por las transcripciones y traducciones al pasar del hebreo al griego.

Toda esta consecuencia de la Septuaginta se traslada a la Biblia y se revaloriza cuando esta se escribió y tradució a las lenguas modernas como la nuestra, el español. Es así como el efecto de la decisión por parte de los traductores sobre si traducen o transcriben algunas palabras, nombres y títulos, se va potenciando cada vez más.

Cristo

Origen de la palabra “Cristo”

Enfocándonos en la palabra “Cristo” y su origen en la Biblia, podemos observar que es, en gran parte, el resultado de la traducción y la transcripción del Antiguo y Nuevo Testamento, escritos en hebreo y griego, respectivamente.

Lo primero que podemos destacar al buscar de dónde nace la palabra “Cristo”, es que nos encontramos con el término “mashiyach”, escrito en el hebreo del Antiguo Testamento, el cual se define como “el consagrado” o “el ungido”. Dentro del contexto de la época, el término se utilizaba comúnmente para referirse a los sacerdotes y reyes que eran ungidos, es decir, pasaban por una ceremonia en la que se derramaba aceite sobre ellos como ritual previo a que tomen su posición y ejerzan su oficio.

En el Antiguo Testamento, este término se acompañaba siempre del artículo “el”, lo que quiere decir que hacían referencia a un mashiyach o profeta muy especial.

Mashiyach en la Septuaginta

Durante el desarrollo de la Septuaginta, quienes se encargaron de la traducción decidieron utilizar la palabra griega “xristos” (que se pronuncia cristos), la cual tiene un significado similar al referirse a alguien como ungido en aceite ceremonial; y es así como aparece el primer acercamiento a la palabra “Cristo” en las sagradas escrituras. Cabe destacar que fue por la traducción del hebreo al griego y no por transcripción.

A partir de ese momento, los escritores del Nuevo Testamento se refirieron constantemente a Jesús como Cristos, para hacer referencia a que Él era el mashiyach del que hablaban en el Antiguo Testamento.

Cristos en las lenguas modernas

Ahora bien, cuando le damos continuación cronológica al proceso de traducción de las sagradas escrituras para convertirse en la Biblia moderna que puede leerse en decenas de lenguas, nos encontramos con que los traductores se vieron en la necesidad de transcribir la palabra “Cristos” en el Nuevo Testamento, debido a que no existe un término con igual significado o parecido en las nuevas lenguas europeas.

El resultado fue “Cristo”, por similitud de fonética, el cual se trata del título que se le otorga a Jesús como el profeta o el mesías. Es así como se puede concluir que Cristo es igual a mesías o ungido.

Como puedes ver, “Cristo” se origina por efecto de una combinación entre traducciones y transcripciones a partir del Antiguo Testamento, que acompaña al nombre de nuestro señor Jesús para hacer referencia a su posición como el rey de reyes, el mesías, el profeta, el enviado de Dios y el salvador de todos en el mundo, acabando con el pecado y el mal que los agobia.

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