Dios no es religión. Pero entonces ¿qué es?

Cuando llegamos al mundo del cristianismo, muchas cosas comienzan a cambiar en nuestra vida. La mayoría de las veces nos cuesta dejar de hacer o comenzar a hacer. Con esto me refiero a que todo cambia, pues le estamos entregando nuestra vida al Padre más sabio, el que tiene el conocimiento sobre qué es realmente importante para mi vida. ¿No te ha pasado que te dicen que no eres el mismo desde que entraste a la llamada “religión”? Algunos lo expresan positivamente, y otros de manera negativa; lo que sí es cierto es que existió algún ajuste, y tu alrededor lo empezó a notar.

De aquí nacen muchas actitudes incorrectas y otras acertadas, pues somos nuevos en esto, y vale equivocarnos. El dilema está cuando convertimos a Dios en un jefe, y no lo vemos como un Padre. Rechazamos su amor y por desinformación cambiamos la perspectiva de lo que realmente es este ser. He allí cuando las cosas cambian negativamente, cuando vemos a Dios como una religión. En este artículo podrás entender qué es aquello que haces y que no le agrada a Dios. No es malo cometer errores, lo que sí está mal es no darse cuenta de ellos por el simple hecho de no indagar y quedarte con lo que todos dicen o lo que suponemos.

¿Qué es la religiosidad?

Desde el principio Dios ha puesto normas para que las sigamos y mantengamos el orden; sin embargo, estas normas no lo han sido todo. Con la creación del mundo, Él ha demostrado que nos ama como un padre y que desea para nosotros la felicidad.

En tiempos antiguos las cosas eran diferentes, pues no había llegado la gracia de Jesucristo, la cual vino como el último y gran sacrificio del cordero. Adán y Eva pecaron y se sometieron a vivir bajo su propio control. El mundo empezó a poblarse y los hombres no tenían otra alternativa que cumplir ciertas leyes para poder tener el perdón de sus pecados. De hecho, con la llegada de Moisés, se conocieron los conocidos 10 mandamientos, y muchas otras leyes puestas para el pueblo de Israel.

El ser humano no tenía un contacto directo con Dios, así como lo tenemos nosotros ahora; cada paso que daban estaba acompañado de una ley por cumplir. Sin embargo, esto pasó por un tiempo y terminó cuando el Padre que nos ama tanto envió a su único hijo a morir por el perdón de nuestros pecados. En ese momento muchas cosas cambiaron, pero no todas las personas lo vieron así, y siguieron cumpliendo las leyes puestas siglos antes para la población que aún no tenía la gracia.

De esto se trata la religiosidad, de quedarse con el velo y cumplir requisitos que no te hacen mejor persona, y mucho menos te ayudan espiritualmente con Dios.

¿Por qué pensamos que Dios es religión?

Esta manera de ver a Dios nos pasa a muchos alguna vez, y es que se supone que estamos comenzando y estamos conociendo algo por primera vez. Si alguien tiene un pensamiento erróneo, puede que nos dejemos influenciar; de igual manera pasa cuando leemos por nuestra propia cuenta y entendemos mal, ya que no sabemos interpretar tan rápido la biblia.

El hecho de querer agradar en todo a Dios nos inunda, pues estamos agradecidos por todo lo que este hace por nosotros, pero la mala información nos hace pensar que le agradamos cuando hacemos cosas como no comer tal comida, no usar zarcillos, reposar en un día exacto. Con esto no me refiero a que esté mal hacer esas cosas, pues como dice en romanos: si para ti comer algo es malo, no lo hagas, pero que sea por Dios, no para tu gloria, no para demostrar; y que si haces estas cosas como una condición, no está bien, porque ya Dios no te pide esto.

Dios no es religión

¿Qué nos pide Dios?

Si Dios no es religión, ¿entonces qué es? Dios es amor. Como dije anteriormente, Dios no pide que seamos religiosos, Él pide que de corazón hagamos el bien. Te haré una pregunta: ¿no usar zarcillos en qué te ayuda espiritualmente? ¿Cuándo no usas zarcillos tienes más paciencia o más amor con el prójimo?, ¿aumenta esto tu comunión con Dios?, ¿salva vidas? No.

Lo que Dios pide es que de corazón le honremos y hagamos su voluntad, que está afincada principalmente por el amor. Dale de comer a los necesitados; si tu vecino está pasando trabajo, tiéndele la mano; ora todos los días; sé amable con los ancianos, los jóvenes y todas las personas que te rodean; lee la biblia y nútrete de mucho conocimiento. Esto sí le agrada a Dios, y esto sí hace un cambio positivo en ti.

La llegada de la gracia de Jesucristo

Muchos piensan, ¿si antes se cumplían muchas leyes, por qué ahora no?, ¿cuál es la diferencia? Pues la diferencia es que antes nadie había muerto por la humanidad. Cuando Dios envía a su hijo, lo hizo por una razón, y era algo que se venía preparando desde un principio. Antes se mataban corderos como sacrificio por lo pecados, y por eso Jesús, representado como un cordero, vino a ser el último cordero que iba a morir para que tuviésemos la libertad que necesitábamos para comunicarnos con Dios, y para que pudiésemos salvarnos de las asechanzas del enemigo y de nuestra propia concupiscencia que nos incita al pecado.

Con su muerte, Él dijo que no venía a quitar ninguna ley, sino a enseñar el verdadero camino a Dios, y este camino era el amor. De hecho, dijo una vez que el amor a Dios era el primer gran mandamiento, y que el segundo era el amor al prójimo. Mencionó que de estos dos mandamientos se basaba toda la ley, y si lo profundizamos, es así. Si amamos a Dios, no lo tomaremos en vano, hablaremos con él, lo honraremos y le obedeceremos. Si amamos a nuestro prójimo lo perdonaremos, no lo engañaremos ni le mentiremos, no mataremos ni robaremos.

Además, Jesús dio a entender que no hace falta llegar a la acción, el solo hecho de pensar codiciosamente estamos pecando; lo que revela su gran poder con lo espiritual.

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