LA OBEDIENCIA COMO CLAVE DE ADORACIÓN

 

La obediencia como clave de adoración

“Si no me hacen caso ni se deciden a honrar mi nombre —dice el Señor Todopoderoso—, les enviaré una maldición, y maldeciré sus bendiciones. Ya las he maldecido, porque ustedes no se han decidido a honrarme”, Malaquías 2:2

Dios, por muchos siglos se ha visto como un ser bueno, que ama a toda su creación y nos guía al camino de la verdad, ese que realmente nos hará feliz. Cada vez que una persona decide creerle y seguirle, puede notar las infinidades de bendiciones y cambios que vienen a su vida; esto es un motivo para querer adorarle día y noche, pero he ahí el gran dilema: ¿Adorarle a Dios?, ¿cómo? La mayoría identifica éste término con cantar canciones en honor a Él, o quizá ir a la iglesia y servir; pero realmente, si nos vamos a lo que expresa la biblia, Dios no anhela como prioridad este tipo de adoración.

Debes saber que la voluntad de Dios siempre ha sido que le obedezcamos, y si esto es lo que él demanda, ¿por qué creemos que adorar se trata de otra cosa? Recuerda que la palabra “adorar” significa mostrarle al Padre que le amamos y que lo vemos como la divinidad que posee la sabiduría perfecta para mantener en paz y en felicidad nuestra vida. Entonces, de esta manera, ¿cómo le demuestras a alguien todo esto?, pues mostrándole tus actos conforme a lo que se desea.

La obediencia como clave de adoración y un gesto de amor

Podemos creer que amamos a Dios, pero si tu vida y tus actos no lo reflejan, entonces es un sentimiento vano e infructuoso. El amor es una acción, es una manera de vivir demostrando que el otro ser es importante para ti.

Veámoslo de esta manera: si amas a alguien no querrás hacer sufrir a esa persona, le hablarás bien, le ayudarás, perdonarás, tendrás interés en hacerla sentir bien y a gusto contigo, ¿no es así?, pues de la misma manera es con Dios.

David, un hombre honrado y conocido por ser un buen adorador, expresa en el Salmo 119: 33/34 “Dios mío, enséñame a cumplir tus mandamientos, pues obedecerlos me hace feliz; ¡los cumpliré toda mi vida! Aclara mi entendimiento, y los seguiré de todo corazón.” ¿Qué puedes entender tú de estas palabras?, que David amaba a Dios y quería hacerlo sentir orgulloso; además, David anhelaba hacer la voluntad de Dios en todo momento, pues esto le hacía sentir bien.

La obediencia es un gesto de amor, una forma de demostrarle a Dios que significa todo para nuestras vidas, y que realmente entendemos que Él nos ama, y si nos ama no nos va a pedir que hagamos cosas que nos afectarán. Cada mandamiento que nos presenta viene a ser una escalera más para ser mejores personas, vivir bien, tener paz y ser felices en un mundo que se ha vuelto más independiente de Dios.

Una prueba de lo que digo es el mismo Jesús, quién vino a la tierra a morir en obediencia al Padre y por amor a la humanidad. Además, en sus días como ser de carne dijo: “Si me aman, obedezcan mis mandamientos” en Juan 14: 15

La gracia no implica desobediencia

Sabemos que la gracia de Jesús llegó para darnos vida y libertad de adorar a Dios, vino para darnos nuevas oportunidades de vivir y arrepentirnos de nuestros pecados. Sí, las cosas con respecto a la relación entre Dios y la humanidad cambiaron con la llegada de la gracia, pero vinieron fue por un bien, claramente Dios no nos daría este hermoso regalo y quitaría la obediencia, pues eso jamás traerá bendiciones para el mundo.

Dios dice: “No se contenten sólo con escuchar la palabra, pues así se engañan ustedes mismos. Llévenla a la práctica”, y lo dijo en Santiago 1: 22, después de la llegada de Jesús. También menciona que para agradar a Dios debemos cruzar por el camino angosto, aquel que es difícil de transitar pero que lleva a grandes lugares. El Padre demanda de nuestro esfuerzo, pues sin este no somos nada.

Dice muy claramente que la fe sin obras es muerta, la gracia sin obras también lo es. Por más que lo creas, la vida del cristiano es hermosa, sí, pero no sencilla.

La obediencia vista con parcialidad

¡Qué error tan grande!, si lo haces ya deja de cometer este pecado. Para Dios no existen pecados más pequeños y más grandes que otros, cada uno es igual. No puedes pretender obedecer en unas cosas sí y en otras no, pues estás cuestionando la sabiduría de Dios.

Por ejemplo, no puedes ir a la iglesia, ayudar a los caídos, tender la mano al pobre, y en tu hogar estar en discuta con tu hermano. Tampoco puedes dejar de robar, no mentir, ni pelear, pero sí pensar codiciosamente de una mujer u hombre. Para Dios no existe medida de pecados, no existe la palabra “parcialidad”.

¿Qué beneficios trae La obediencia como clave de adoración?

Al dejar de hacer tu voluntad y empezar a hacer la de Dios, la vida cambia, y tus amarguras se convierten en gozo. Existe algo llamado “frutos del espíritu” y es aquello que nos hace ser diferentes y vivir tranquilamente. En la biblia dice en Gálatas 5: 22/23 “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.

Los frutos del espíritu santo deben ser anhelados por el creyente en Dios, pero el anhelo nunca es suficiente, debe existir otro método, y ese es la obediencia. La obediencia trae consigo los frutos, y tener estos frutos le agrada a Dios.

Esto no significa fingir, pues por medio del tiempo y del esfuerzo lograrás ver que amas a tu prójimo por más problemas que este te haya causado, tendrás paz aunque estés pasando por circunstancia adversas; eliminarás la ira, amargura y reinará el gozo y la mansedumbre; esto implica obedecer al Padre que nos creó y que nos amó aun siendo pecadores.

De esta manera, tú mismo puedes concluir la importancia de ser obedientes, y si realmente quieres adorar a Dios y agradarle en todo momento, tus actos conforme a su voluntad realizarán todo el trabajo, y terminarás siendo un ser digno de honrar.

Por Francisco Javier Tomás Garcia para www.frasesdelabiblia.net

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