La señal del sacrificio de Abraham

Es innegable la importancia de Abraham como personaje fundamental dentro del Antiguo Testamento para hacernos entender mucho mejor el evangelio. Su vida y lo que cuenta la Biblia sobre él es muy antiguo, por lo que resulta difícil encontrar evidencias que confirmen o refuten los hechos que lo rodean; pero los hallazgos arqueológicos que mencionan a la antigua Sodoma, Gomorra y demás ciudades bíblicas, de las cuales una de ellas fue el lugar donde residió el campamento de Abraham, son buenas razones para tomar el recuento de su interacción con Dios como un hecho histórico. Por ello, resulta interesante analizar la señal del sacrificio de Abraham y cómo este relato hace referencia temprana al Evangelio y a lo que pasaría miles de años después en el mismo lugar donde se supone ocurriría el sacrificio de Isaac, su hijo.

El sacrificio mirando al futuro

Como se puede ver en el relato de la Biblia, el sacrificio de Abraham era una prueba de Dios para él, pero si se analiza con más cuidado es posible vislumbrar que toda esta historia no se trata de un solo hombre, es posible que Abraham solo haya sido un elegido de Dios para enviar un mensaje a toda la humanidad de lo que estaría por venir.

Si se revisa el Genesis, específicamente la parte en la que Abraham decide sacrificar al carnero atrapado por sus cuernos, en lugar de su hijo, como se lo había pedido Dios, allí se siente agradecido por lograr alimentarse él y a su familia, y nombra al lugar donde se supone asesinaría a su hijo en nombre de Dios, como “El señor proveerá”.

Algo clave es la palabra proveer en futuro y no en presente o pasado, esto indica que Abraham presentía o sabía algo sobre el lugar y quizás Dios le advirtió sobre algo más. Esta connotación futurística del relato lo reafirma Moisés, quien comenta algunas veces “…se proveerá”.

El carnero está en el pasado

El hecho de que este comentario o nombramiento por parte de Abraham hacia el lugar del sacrificio sea inmediatamente después de haber matado al carnero, hace pensar a muchos que él solo se refería al alimento que le proporcionó el animal enviado por Dios; pero si se piensa con detenimiento, esto carece un poco de sentido, ya que si Abraham se refiriera al regalo de Dios en forma de animal, su nombramiento y el comentario de Moisés estaría en sentido hacia al pasado, sería algo más como “El Señor proveyó”, es decir, el animal ya está muerto, cocinado y hasta comido.

Ese análisis detallado del relato muestra indicios de que su relevancia va más allá de una lección de fe, lo que representa es que Dios ya advertía a sus hijos sobre la llegada de algo importante, algo que cambiaría el mundo, algo que proveerá mucho bien a la humanidad y no solo a un hombre y su hijo.

El lugar del sacrificio

Concentrándonos en el lugar donde ocurrió el sacrificio, se puede notar en el Genesis que Dios le dice a Abraham que vaya y sacrifique a su hijo en un monte específico de la tierra de Moriah. Más adelante, en otro libro de la Biblia, se relata cómo 1000 años después estas tierras dejan de ser un desierto árido y desolado para convertirse en la ciudad capital de los israelitas (Jerusalén), luego de que Salomón y David construyeran allí el templo judío.

Poco a poco, ese lugar, a medida que se avanza en la biblia, va tomando mayor relevancia como espacio sagrado en el que se espera ocurra algo que hace miles de años Dios anunció por medio de indicios.

Jesús y el sacrificio de Abraham

Ahora, ya es posible ir encontrando las conexiones directas entre todo lo anterior y Jesús. Primero es importante revisar uno de los títulos del hijo verdadero de Dios; lo más común es ver que lo nombren como “Cristo” o “Jesús cristo”, pero existe un título que quizás no es tan conocido, pero es igual de relevante. En el Evangelio de Juan, se puede ver cómo en algún momento Juan el Bautista se refiere a Jesús como el “cordero de Dios”.

Lo segundo a tener en cuenta es el lugar donde es arrestado, enjuiciado y crucificado el Señor Jesucristo. Esto se sabe al revisar el Evangelio de Lucas, donde se hace referencia a que todo el crimen contra Jesús, que culmina con su muerte en la cruz, ocurre en Jerusalén, o lo que antiguamente era Moriah.

señal del sacrificio de Abraham

Lo que sabían Abraham y Moisés

Volviendo a la historia de Abraham y el sacrificio de su hijo, nos replanteamos de nuevo por qué él hacía referencia a que el Señor proveería para el futuro en ese mismo lugar. Cuando se analiza lo ocurrido ese día, quizás toda la historia señalaba muy bien lo que pasaría 2000 años después.

Básicamente los hechos fueron que Isaac iba a morir por las dificultades de su padre, pero en eso aparece un carnero, o cordero macho, para proveer una alternativa en la que el hijo de Abraham se salva de la muerte y la sangre del animal es derramada en su lugar.

Luego de haber analizado todo lo expuesto en este artículo, resulta fácil ver todo este relato como una analogía premonitoria de la llegada de Jesús, el cordero de Dios, al mundo para que sea su sangre derramada la que limpie el pecado de todos y los liberé del sufrimiento. Esto es lo que Abraham y Moisés declaraban que Dios les advirtió proveería, a su hijo promoviendo su voluntad y realizando el acto más heroico de la historia, sacrificarse por el bien de todos, solo para luego reaparecer en su resurrección como el salvador que es. Todo esto en la capital israelita, Jerusalén.

Una lección de fe para todos

Cabe destacar además que Moriah se convierte en la ciudad central de los judíos luego de que Dios mismo se le presente a David, el padre de Salomón. Para nada parece casualidad, todo es una serie de eventos conectados y orquestados por el Todopoderoso para crear el espacio necesario para que el milagro de su hijo tenga el efeto justo en la humanidad.

Esta es una lección para todos nosotros de fe, que nos enseña que el tiempo de Dios es perfecto y todo lo que ocurre es porque Él lo cree necesario para algo más grande que nosotros.

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