Las enseñanzas de Jesús: lo que hizo por nosotros

La importancia del Señor Jesucristo en nuestras vidas es innegable, gracias a su sacrificio y divina resurrección somos capaces de recibir el perdón de nuestro Dios ante todos nuestros pecados, si estamos dispuestos a realmente arrepentirnos para cambiar y acercarnos a Él en el camino hacia la vida eterna en su reino perfecto y maravilloso. Las enseñanzas de Jesús son muy importantes, Él no solo hizo el acto más altruista de la historia humana, también fue y ha sido un mentor para quienes convivieron con Él y quienes lo buscan con la oración, en lo que se refiere a llevar una vida dedicada a la voluntad de Dios, llena de amor, compasión y redención. La maestría de Jesús debe ser tan venerada como su divinidad como el rey de reyes y el hijo de Dios.

El Hijo Unigénito

En las sagradas escrituras se puede ver cómo Jesús declara y evidencia que es un Hijo Unigénito de Dios. Además, constantemente expone su misión en el mundo como el mesías que llegó para salvar al mundo por medio de la divulgación divina de la palabra de Dios y el sacrificio máximo, dando su vida para limpiar los pecados de la humanidad con su sangre derramada, solo para resucitar a los tres días y continuar con su misión por el resto del mundo. Todo esto es confirmado por Dios, según podemos ver en los escritos de Mateo.

Otro aspecto resaltante sobre Jesucristo es su condición de hijo de Dios, y es que su apariencia es prácticamente la misma a la de su Padre, así que, si lo conoces a Él, es como si conocieras a Dios. Hecho que resalta en varias oportunidades en las sagradas escrituras, al igual que lo hace en una oportunidad el apóstol Pablo.

El Creador

Juan, el apóstol, menciona que Jesús estuvo en el inicio de todo con su padre y fue participe de la creación. Todo lo que existe, existió y existirá fue hecho por Él, y sin Él nada existiera, desde lo microscópico hasta lo más grande del universo.

Las enseñanzas de Jesús

Lo que Él hizo por nosotros

Es común encontrarse con personas, tanto cristianas o no, que suelen cuestionar lo que ha hecho el Rey de reyes por ellos y por qué deberían rendirle adoración y servicio. Esto simplemente se debe a la falta de entendimiento del poder que tiene nuestro Señor Jesucristo para la vida de la humanidad, su bienestar y dicha.

La Vida del mundo

El mismo Jesucristo declara en varias oportunidades dentro de la Biblia que Él llegó al mundo para dar vida y que esta esté llena de abundancia. Además, no solo representa la vida mortal, también es el responsable de que todos podamos tener vida eterna gracias a su sacrificio y resurrección.

Este es sin dudas, la principal razón por la que hay que agradecerle, adorarlo y servirle incondicionalmente.

La luz del mundo

En Juan 8:12, Jesús deja muy claro que Él es la luz del mundo, una luz que representa realmente el camino de la verdad durante nuestra vida terrenal y durante el camino para acercarnos al Todopoderoso Dios.

Es un faro de guía moral al que podemos acudir cada vez que necesitemos, por medio de la sincera oración, a la que seguro te responderá si lo haces con toda la fe y confiando en su obra.

Él hace la voluntad del Padre

Desde muy pequeño, Jesús ya había entendido su propósito en la tierra, y no era seguir sus aspiraciones, era hacer la voluntad de su padre, Dios. De esta forma, vivió toda su vida hasta el sacrificio, honrando la voluntad del Todopoderoso.

Bajo ese concepto, Jesús nos enseña que también es muy importante que nosotros de igual manera sigamos la voluntad de Dios durante toda la vida para poder alcanzar la vida eterna después de la muerte. No basta con solo exclamar que se ama y honra a Dios, solo aquellos que ejecuten su voluntad, serán merecedores del perdón para vivir en el Reino de los cielos. Se trata de hacer obras y no de divulgar la palabra en forma vacía e interesada.

El poder del sacerdocio

Jesús sabiamente le otorgó el poder del sacerdocio a sus apóstoles, quienes lo siguieron de cerca y aprendieron mejor que nadie a cómo actuar como el Señor cuando sea necesario. Pedro, quien fue su apóstol más antiguo, es quien recibió las llaves del Reino de los cielos. Jesucristo se encargó luego de difundir este poder a cada ciudad del mundo para aumentar los divulgadores indicados de la palabra de Dios y su voluntad.

Guía por medio del Espíritu Santo

Cuando ya se acercaba el final de su ministerio en la tierra, antes de su sacrificio por el mundo, Jesucristo les mencionó a sus discípulos sobre el Espíritu Santo, y que este sería quien envíe su Padre para cuando necesiten recordar todo lo aprendido. El Espíritu Santo es el guía hacia la verdad total.

Centrarse en la vida eterna

Jesucristo, nuestro Señor, se ha encargado de enseñarnos a concentrarnos en lo que realmente importa, la vida eterna y cumplir con su voluntad. Las cosas banales del mundo quedan a un lado. Siempre se recalca la importancia sobre su sermón del pan de vida, donde se puede concluir con que Él es el pan de vida.

Dedicar la vida terrenal y temporal a Jesus, es poder disfrutar de la vida eterna a plenitud.

Desafío y testimonio

Es importante que seamos capaces de reatarnos a nosotros mismos cada cierto tiempo sobre nuestra fe y lealtad hacia el señor Jesucristo. Examinarse a uno mismo es la mejor forma de conocerse cada vez mejor y perfeccionar nuestra fe y entregarnos a la voluntad de nuestro Señor.

Este ejercicio también es necesario hacerlo con nuestros pares, nunca se debe descuidar ni dar por sentado la fe de los demás y la propia. Hay que recordar que no somos perfectos ni puros, pero de nuestra parte queda hacer el mayor esfuerzo posible por mantener presente la voluntad de Dios y su hijo, el Rey de reyes, Jesús.

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