¿Qué es el pecado? Definición bíblica

Muchas veces has debido escuchar sobre los pecados, las consecuencias de ellos y qué acciones podrían significar cometer alguno. Algo que también es seguro es que en algún momento te hayas preguntado o hayas dudado sobre si estarías pecando al ejecutar alguna acción en específico, y por esta inseguridad termines sin hacer nada cuando en realidad no significaría pecar, o aún peor, continuar con lo que haces, cometiendo un claro pecado.

Para evitar este tipo de diatribas en tu vida cotidiana, lo mejor sería tener bien clara la definición de lo que es exactamente un pecado, sus vertientes y características. Siempre es bueno tener presente que tu primera opción de consulta ante este tipo de duda debería ser la Biblia, allí está bien contemplada la voluntad del Señor Todopoderoso, al igual que sus enseñanzas para llevar una vida lo más alejada del pecado posible y que nos mantenga en el camino correcto hacia la vida eterna junto a Él y nuestro salvador Jesucristo.

La definición de la Biblia

En síntesis, lo que dicen las sagradas escrituras en la Biblia sobre lo que define a un pecado, es que este se refiere a toda acción, pensamiento o cualquier sentir que contradiga las normas de Dios, lo cual se puede revisar en el evangelio de Juan.

En otra definición un poco más sencilla, expuesta en el evangelio de Santiago, se dice que pecar conlleva cualquier acto que se considere malo o injusto ante la mirada de Dios. Básicamente, no hacer lo que se considera correcto según la voluntad del Todopoderoso.

Origen de la palabra “Pecado” en la biblia

Cuando se revisan los idiomas originales de la Biblia, el hebreo y el griego, se puede percibir claramente que las palabras que los traductores transcribieron como “pecado” significan literalmente “fallar el tiro” o “no alcanzar el objetivo”.

Un ejemplo de eso es la historia en la Biblia que cuenta sobre unos extraordinarios soldados del antiguo Israel, quienes se caracterizaban por su increíble puntería y habilidad con las ondas, con las cuales eran capaces de disparar piedras a sus enemigos sin fallar el tiro. La traducción literal de esto sería que su habilidad para lanzar rocas era tal que no pecaban en ningún momento.

Es así como se puede concluir con que pecar o cometer un pecado, se refiere a no acertar o cumplir ante las normas perfectamente creadas por el Todopoderoso, quien debido a que es el creador de todo lo existente y más allá, tiene todo el derecho de establecer las normas para la correcta existencia, y nosotros, sus ciervos, estamos en la obligación de regir nuestras vidas bajo dichas normas y rendir cuentas ante Dios sobre nuestras acciones para recibir lo que merecemos según su divino juicio.

el pecado

¿Existe la posibilidad de nunca pecar?

Para esta interrogante existe una respuesta clara y sin dudas, la cual es no. En la biblia, por varios de los evangelios, se hace referencia constantemente al hecho de que todos los humanos hemos pecado y es imposible que no lo hagamos, debido a que el único ser perfecto e inquebrantable es Dios. Incluso, pensar que nunca has pecado podría ser un pecado en sí, pues de alguna manera te estás equiparando al Todopoderoso y eso es igual al orgullo y la soberbia, algo muy parecido a lo que expresó el ángel que se convertiría en Satanás.

El pecado original que todos llevamos

En el Genesis se explica muy bien cómo al inicio de todo, los primero humanos, Adán y Eva, fueron creaciones perfectas de Dios que vivían en un paraíso donde nada les faltaría; pero cuando Satanás aparece en forma de serpiente y tienta a ambos para que incumplan la única norma de Dios, no comer del fruto prohibido, todo cambió.

Adán y Eva se convirtieron en pecadores haciéndole caso a la serpiente malintencionada, y por tal razón, dejaron de ser perfecto, mientras eran desterrados del paraíso y castigados por Dios durante la eternidad. Parte del castigo fue que sus hijos heredarían el pecado y los hijos de sus hijos también.

Es así como todos los humanos ahora cargamos con un pecado desde el momento en que nacemos y perdimos la posibilidad de ser perfectos y puros. Solo hasta la llegada del Señor Jesucristo y su divino sacrificio, nosotros los humanos no teníamos opción alguna de limpiarnos del pecado original y optar a la vida eterna junto a Él y su padre, Dios.

¿Hay pecados más graves que otros?

La respuesta básica a esta pregunta es sí. En la biblia existen ejemplos de pecadores extremos, como los que habitaban en la antigua ciudad de Sodoma. En general, hay 3 factores a considerar para medir la seriedad de un pecado.

Gravedad

En la Biblia se especifican algunos pecados considerados como muy graves; tales como la borrachera, la extorsión, el espiritismo, el homicidio, la inmoralidad sexual y el robo. Estos pecados son significativamente peores ante los ojos de Dios con respecto a otros que pueden ser involuntarios o cometidos sin pensar; un ejemplo de ello es hacer algo que ofenda a alguien.

De igual manera, en la Biblia se deja muy claro que no hay que restarle importancia a ningún pecado y se debe evitar sobre todo lo posible el cometer alguno.

Intención

En las sagradas escrituras se puede ver que se marca una diferencia entre los pecados intencionales y los no intencionales. Cuando no se conocen los mandamientos, el pecado cometido es significativamente más fácil de perdonar. Pero en el caso de conocer perfectamente los mandamientos y aún así incumplir alguno deliberadamente, ante la mirada la Dios la persona que haga esto es de corazón malo y le costará más obtener el perdón.

Frecuencia

No es igual caer en un pecado una vez, arrepentirse y procurar no volver a cometerlo, a no preocuparse por aprender la lesión y seguir cometiendo el error varias veces. Ante la Biblia, esto tiene una distinción muy clara y establece que para Dios será necesario condenar severamente a quien tome la decisión de continuar pecando luego de haber aprendido la lección sobre lo que está bien y lo que no.

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