Dios siempre tiene un motivo para todo, y los planes que Él tiene sobre sus siervos requieren de mucha dedicación y obediencia por parte de éstos. Él premia al sumiso, y castiga al rebelde.
¿Por qué debemos obedecer a Dios?
En el pasaje de Hecho se haya el siguiente versículo:
“Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres” (Hechos 5:29)
El sacerdote le exigió a Pedro y los apóstoles que le seguían que dejaran de predicar las enseñanzas de Jesús, sin embargo, decidieron seguir sus instintos y desobedecieron la orden.
Cuando éste les preguntó por qué no se detenían, Pedro le contesto: “Antes de hacerle caso al hombre, se debe oír la voz de Dios, y seguir su mandato”. ¿Qué les llevó a Pedro y los apóstoles seguir tan firmemente la convicción de su Señor?
La soberanía de Dios, tanto Pedro como los otros devotos aceptaban que Dios, mediante la vida, la muerte y la resurrección de Jesús, habían puesto en desarrollo su plan divino, convenciéndolos de que la única salvación se encuentra en Cristo.
Al hablar sobre la fe y la esperanza, jamás bajaron la mirada, y no les tembló el pulso mientras se enfrentaban ante la más alta jerarquía; en todo momento, fueron fieles a Dios y no lo desobedecieron.
La importancia de obedecer a Dios
Dios es el responsable de todas las almas que habitan en el mundo. Él se ha encargado de liberarlos de sus pecados, perdonarlos y transformarlos en un miembro de su familia.
Por lo tanto, la obediencia debe ser parte de la respuesta a su trato, y mantener un espíritu agradecido esta conducta aumentará las probabilidades de sumisión. Digna es la posición que mantuvo Pedro, que se dedicó a obedecer a su Padre a donde quiera que fuera.

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